Los primeros registros del consumo de azúcar se presentaron en Inglaterra. En 1957 se elaboró el primer jarabe de maíz derivado del descubrimiento de la glucosa isomerasa, enzima capaz de convertir la glucosa extraída del maíz en fructosa. Existen 2 tipos de jarabe de maíz con gran demanda mundial: 42% y 55% de fructosa.
Es uno de los principales carbohidratos de importancia biológica. Es un azúcar simple (monosacárido) con una formula química similar a la de la glucosa. Los productos principales de su metabolismo son: glucosa, glucógeno, lactato y piruvato(1).
La FDA (Food and Drug Administration) la reconoce al igual que a la sacarosa como un edulcolorante nutritivo. Tanto la sacarosa como la fructosa proveen de 4 kcal/gr.
Se encuentra en las frutas, los vegetales y la miel que puede contener hasta 50% de este azúcar y entre los alimentos industrializados, se encuentran la bebidas carbonatadas, cereales, hamburguesas, salsa de tomate, mermeladas, jugos y frutas en almíbar.
El principal efecto del consumo excesivo de fructosa es la alteración en el metabolismo de lípidos. Se a demostrado que incrementa las concentraciones de triacilglicéridos, así como la concentración de la lipoproteína de muy baja densidad.
Podemos concluir que el incremento en el consumo de productos endulzados con jarabe de maíz alto en fructosa está asociado con el desarrollo de obesidad, hipertensión, hígado graso no alcohólico, enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina y algunos tipos de cáncer(2).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere un consumo del 10% del total energético diario, algunos departamentos como el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y la Asociación Americana de Dietética (ADA) han recomendado una ingesta de 6 – 10%. En México estas cifras han sido avaladas por el INCMNSZ(1).
Podríamos imaginar que no sería bueno consumir frutas ya que contiene fructosa, pero no existe ninguna razón para evitar el consumo natural de fructosa proveniente de las frutas, ya que las frutas contienen fibra la cual tiene un efecto diferente a la fructuosa de los alimentos industrializados. Recuerda siempre acudir con un especialista en la salud para tener una dieta equilibrada y variada que se acople a tus necesidades y gustos.
REFERENCIA:
1) Elizabeth Pérez Cruz, Aurora Elizabeth Serralde Zúñiga, Guillermo Meléndez Mier. Efectos benéficos y deletéreos del consumo de fructosa. Revista de Endocrinología y Nutrición Vol. 15, No.
2) Abril-Junio 2007 pp 67-74 Stephanie Saraí Loza-Medrano, Luis Arturo Baiza-Gutman, Miguel Ángel Ibáñez-Hernández, Miguel Cruz-López, Margarita Díaz-Flores; Alteraciones moleculares inducidas por fructosa y su impacto en las enfermedades metabólicas; Rev Med Inst Mex Seguro Soc. 2018;56(5):491-504
General Benajamin Hill 146 int 5, Col. Hipodromo, Del Cuauhtemoc, CP 06100, CDMX.
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