Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad es una epidemia que afecta a nivel mundial a mas de 1,600 millones de personas adultas, de las cuales al menos 400 millones son clínicamente obesos. La obesidad y el sobrepeso plantean un alto riesgo de padecer enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, coronarias y algunos tipos de cáncer.
En el año 2007, el American College of Sport Medicine determinó que el ejercicio de predominio aeróbico, de intensidad moderada a intensa (40-60% del consumo máximo de oxígeno), con una duración mayor a 30 minutos, por 5 días a la semana, es recomendable para la población de 18 a 65 años.
Se define como la situación metabólica que se circunscribe a la mañana posterior a una noche (10 – 14 horas) “sin comer”.
Las células requieren aporte de nutrientes que permitan la síntesis de ATP (adenosin trifosfato), proceso que se logra gracias a la oxidación de la glucosa, ácidos grasos libres, aminoácidos y los cuerpos cetónicos.
Existen 4 fases metabólicas del consumo energético:
Durante el ayuno la carencia de aporte externo limita la disponibilidad de glucosa y produce niveles bajos de insulina y leptina, lo cual se compensa con un incremento en la oxidación de ácidos grasos en el musculo esquelético y en el resto de los tejidos.
Cuando la glicemia (nivel de glucosa en sangre) alcanza valores menores a 75 mg/dl provoca un aumento significativo de hormonas contrarreguladoras (glucagón, noradrenalina, cortisol y hormona del crecimiento) y del péptido natriurético (AN). Lo anterior sumado a la disminución de leptina e insulina ponen en marcha procesos metabólicos como son la glucogenólisis (el glucógeno presente en el hígado se transforma en glucosa que pasa a la sangre), proteólisis (degradación de proteínas), lipolisis (descomposición de los lípidos alimentarios en ácidos grasos durante la digestión), gluconeogénesis (formación de glucosa y glucógeno a partir de compuestos orgánicos), cetogénesis (formación de cuerpos cetónicos como resultado del catabolismo de los ácidos grasos) y consumo energético reducido.
La hidrolisis de los triglicéridos a ácidos grasos libres y glicerol comienza gracias a la acción de la lipoproteína lipasa (LPL), enzima que se encuentra en el endotelio capilar de muchos tejidos como el adiposo, muscular esquelético y cardiaco principalmente.
Se ha evidenciado que el ayuno más ejercicio, determinan bajos niveles de insulina, aumento en la oxidación de lípidos, a través de mayor estimulación de la lipoproteína lipasa, e incremento en los niveles plasmáticos de las hormonas contrarreguladoras (glucagón, noradrenalina, cortisol y hormona del crecimiento)(1).
Se puede concluir que existen beneficios al realizar ejercicio aeróbico de intensidad moderada a intensa en condición de ayuno, esto por distintos factores hormonales, enzimáticos y fisiológicos que resultan en una mayor oxidación de lípidos, así mismo cabe resaltar que esto no aplica en todos los casos, se debe tener en cuenta el tipo de entrenamiento (carrera o crossfit) y el tiempo que lleve la persona entrenando (1 mes o 1 año).
Es importante recalcar que el entrenamiento y tipo de ejercicios a realizar debe de ser acorde al objetivo que se busque y que la planificación, así como los objetivos del entrenamiento deben ser individualizados.
Llamanos!!!
REFERENCIA:
1) Astrid von Oetinger, Luz María Trujillo; Beneficios metabólicos de realizar ejercicio en estado de ayuno Metabolic benefi ts of exercise in the fasted state; Rev Chil Nutr Vol. 42, Nº2, Junio 2015
General Benajamin Hill 146 int 5, Col. Hipodromo, Del Cuauhtemoc, CP 06100, CDMX.
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